HAKOMI

 


             
                      Notar lo que surge dentro
  
                                               
sin juicio,
                                                        es la escencia de Hakomi
  
                               y  un  camino  para 
                                            sanar profundamente


Hakomi es un viaje de auto-descubrimiento asistido, un viaje a través de la atención plena hacia la integridad.

El método Hakomi, desarrollado por Ron Kurtz, une la psicoterapia, la sabiduría del Budismo, el Taoísmo y la ciencia y es a la vez simple.

Nuestra intención es crear una experiencia de mayor libertad de elección, y alivio de sufrimiento innecesario, a través del contínuo conocimiento y profundización de uno mismo.

Los métodos que usamos con respetuosos, gentiles, experienciales, muchas veces divertidos y casi siempre reveladores. Nada se impone. Evitamos el análisis y permitimos que el significado surja desde dentro.
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Mira hacia dentro,  
             aprende de ti mismo

Acepta tus diversas partes,
         así como son.


Sé guiado por tu
sabiduria interna 

                    en sus expresiones.

Permite que el cambio 
         ocurra naturalmente
 
                        desde adentro.


A veces, nos sentimos atrapados en ciclos de sufrimiento innecesario, y necesitamos una ayuda compasiva que nos ayude en el camino.

Con la ayuda de un terapeuta entrenado en Hakomi, desarrollamos la práctica de la atención plena.

Es una forma abierta de obervarnos a nosotros mismos, de ser testigos de lo que sucede.

Empezamos poniendo atención a la experiencia presente, así como es, ahorita, en el cuerpo.

Aprendemos sobre las creencias inconscientes y como organizamos nuestra vida alrededor de ellas. Vemos como nuestras creencias crean patrones de comportamiento automático que forman nuestra vida.

                          Nuestra intención en Hakomi
                                
es crear experiencias 
                   que nos den mayor libertad de elección,
  
         y que nos den consuelo del 
                               sufrimiento innecesario